Wait and see

Sí, ya se que el titular se las trae. Seguramente no me habría decantado nunca por una expresión tan snob, pero como me he permitido arrancarlo de unas declaraciones de Ciudadanos ya comprenderán que no podía ser de otra forma. Si algo tienen estos chicos del partido naranja es que es muy difícil apearles del trato que les dan los que les tachan de pijos. Pero bueno, a lo que vamos que igual me pierdo en podemitadas.

Es verdad que esto del ‘wait and see‘, (o traduciendo libremente ‘voy a ver que pasa no sea que me caiga la del pulpo’) no es nuevo en la política española. Ya hemos visto como el propio presidente del Gobierno sacó ese mismo talante para no ir a la investidura sin apoyos. Sin embargo, me sorprende, y mucho, que Inés Arrimadas no haya tirado hacia adelante y, al menos, haber iniciado una ronda de contactos. Bien es verdad que las cuentas no le salen para formar gobierno, pero si no espabila a convencer al bloque constitucionalista para irse a vivir todos juntos, la previsible salida de prisión de Oriol Junqueras el próximo día 4 podría dar al traste con cualquier posibilidad de acabar con el independentismo en las instituciones catalanas. Una tendencia esta del separatismo que empieza a ser contagiosa y ya apunta aun nuevo y tuitero país junto al mar.

Lo han adivinado. Me refiero a Tabarnia. Desde luego, al tío que lo ha inventado habría que colocarle de director del CNI. Ni la cárcel, ni el 155, ni el desembarco de policías había metido el miedo en el cuerpo a los esperpentos el procés, pero ha sido nombrarles la posibilidad de que Barcelona y Tarragona se independicen de Cataluña para que bramen acojonados que eso es ilegal. No me digan que no son unos cachondos. Escuchar al cospiranóico Rufián achacar a FAES la creación de la nueva tierra prometida para el españolísmo catalán da una idea del perfil del personaje. ¡Ya quisiera Aznar contar con tanto ingenio entre sus filas!. Claro que el amigo Gabriel no es el único al que le falta un hervor. Albert Rivera a declarado que él está por la unidad y que no apoyará el proyecto ‘tabarnés‘. No cabe un tonto más.

Sea lo que sea a lo que nos conduzcan unos y otros, lo que queda ahora es despedir 2017. Este año, marcado sobre todo por el último trimestre, es el año en el que perdimos el complejo de ser españoles. Ha sido necesario que alguien viniera a decirnos que ya no quiere vivir con nosotros para que sacáramos un sentimiento patrio que la Constitución se encargó de diluir entre las 27 Comunidades Autónomas. Hasta hemos sacado a pasear la bandera nacional sin que el fútbol estuviera de por medio, aunque algunos equipos sigan empeñados en usar sus colores para hacer que sus seguidores se pongan colorados por la desfachatez con que sus dirigentes pretenden posicionarles políticamente.

Y hablando de colores, estos días llegan también las porras para adivinar como lucirán los presentadores de las campanadas. Son unos pocos minutos en lo que las televisiones aprovechan para mostrar su línea editorial en forma de lentejuela y escote. Algunos ya esperados y casi cansinos como las transparencias de la Pedroche. Otros excesivamente anticuados como el esmoquin de satén verde que lucirá presentador de Telemadrid. Algunos rivalizarán entre ellos como ya nos tiene acostumbrados el quinteto que les ayudará a recibir el año si se decantan por Telecinco. ¿Qué se apuestan a que en TV3 se visten de amarillo?. Feliz año.

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