Un país en cifras

Ahora que miro la pauta del programa de hoy en la que, entre otras muchas cosas, me apuntan la fecha a sabiendas de que no se ni en que día vivo, me doy cuenta que este es el programa 599 de Par 72. Un dato, que salvo para nosotros pasaría como algo irrelevante de no ser por que España se está convirtiendo en el país de las cifras.

Fíjense. Por los 8 delitos que el fiscal acusa a Iñaki Urdangarín, el ex balonmanista y aún duque deberá cumplir 19 años y medio de cárcel, mientras que su esposa, la infanta Cristina devolverá 600.000 euros para ser exculpada. Ese mismo fiscal, pide para Jaume Matas, ex presidente del gobierno balear, 11 años de cárcel por el mismo caso al que también ha sumado a la ex consejera de Madrid 2016 y campeona olímpica Mercedes Coghen con una petición de seis años y medio para una deportista que se olvidó del fair play, probablemente animada por lo que veía a su alrededor , que todo se pega.

Pero esto no es nada frente al honor de ser la primera victima de la arrogancia del bolivariano Iglesias que el otro día se paseó con sequito y todo, por las instalaciones de RTVE donde en “Las noches de 24” volvió a demostrar como entiende él la libertad de expresión exigiendo el cese del entrevistador. Pero bofetadas se reparten en todos los lados y el golf no podría ser menos. Eso si, casi siempre con Tiger de por medio. Ya recordarán la tristemente famosa polémica del pollo frito y Sergio García. Por cierto que Sergio, Martín esta vez, se llama el puching-ball en el que el Consejo de Informativos del Ente ha convertido al conductor del programa del Canal 24 Horas.

Pero volvamos al golf, que me voy del tema. En aquella ocasión, como en esta de la tele, el miedo al personaje de moda hizo que Sergio, el nuestro, se disculpara una y otra vez por algo que no tiene ninguna importancia en pleno siglo XXI. Claro que cuando alguien no tiene amigos, ni voluntarios para serlo, todo se le hacen ataques. El último el de Rory McIlroy que más allá de meterse con el astro estadounidense no hizo más que valorar en que punto de su carrera está, afirmando que el californiano se encuentra “en los últimos nueve hoyos de su carrera”. La diferencia, es que muy lejos de lo que pasó con García, Woods no se atrevió a ponerse chulo con el número uno del mundo a quien en lugar de darle un zarpazo, como buen tigre, se limitó a darle una tobita más propia del minino en que se está convirtiendo que del felino que fue.

(Editorial del programa PAR 72 del 9 de diciembre de 2014)

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