¡Qué tiene que llover!

Tanta agua me ha hecho recordar aquella canción con la que Pablo Guerrero imploraba que jarreara. A cantaros decía aquel cantautor de los últimos coletazos franquistas que, por cierto, daba clase en un colegio privado de los de entonces. De los de regio uniforme y factura inalcanzable para la mayoría de los españoles de la época. Estoy seguro que de sus alumnos de entonces -que dudo que comprendieran las palabras del trovador extremeño-, es muy probable que haya salido algún alto cargo de la actualidad, algún director general, algún presidente de ente público, incluso, ¿porqué no?, y es un suponer, al del consorcio de Radio Televisión Española a quien le hubiera venido fenomenal que le hubiesen arrastrado las aguas de aquel torrente musical en lugar de bebérsela para que en su comparecencia de ayer en el congreso no se le secase la garganta con tanto despropósito.

Ya recordarán que hace unos días les comentaba que Radio Exterior de España cerraba sus emisiones de Onda Corta debido al altísimo coste de las operaciones del emisor toledano de Noblejas. Un importe que no alcanza el 0,11% de su presupuesto global. La siguiente de José Antonio Sánchez fue la de compararse con la BBC. Pues si. Sin duda, REE y la BBC tiene prácticamente la misma importancia en el mundo. Lo que no es verdad es que, tal y como les contó Sánchez a sus señorías la emisora británica emita una hora al día. A mi, sin pararme a contar, me salen 987 horas semanales. Ahí les dejo a los asesores de Sánchez que echen las cuentas aunque en esto no les podría ayudar el filósofo Guerrero que lo que impartía en aquel colegio era Lengua y Literatura. Cosas de la EGB.

Lo que si es cierto es que a este paso, trabajadores y plataformas ciudadanas van a acabar por obligar al presidente del consorcio de Radio Televisión Española a que recule en los tribunales. Desde luego que los jueces tienen que estar hasta la mismísima toga. De todo les toca resolver, pero no solo aquí. En Rio, el de Janeiro, ese que en otro de esos despropósito deportivos se celebrarán los juegos de 2016, un juez ha rechazado la petición de los fiscales que, preocupados por proteger el medio ambiente local, le reclamaban frenar la construcción del campo que acogerá el torneo olímpico de golf.

Al parecer, los cambios que los constructores han realizado al cambiar los hoyos de sitio, al juez carioca le parece suficiente para que se continúe con la construcción del campo. Así que ya saben. Que el golf vuelva a ser olímpico, se lo debemos a Eduardo Antonio Klausner que es como se llama su señoría. Eso si, espero que no acabe juzgado por alguno de sus compañeros de profesión si se termina por descubrir que al bueno de Klausner el criterio le llegó más por el corazón, que es el órgano al que los hombres nos acercamos la cartera, que por el concienzudo examen de los trabajos realizados por la constructora concesionaria de las obras.

(Editorial del programa PAR 72 del 28 de noviembre de 2014)

 

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