Malos hermanos

Somos malos hermanos. Se nos da de maravilla descalificar al vecino. El cotilleo de rellano poniendo a parir al inquilino de más arriba es algo tan nuestro que es difícil imaginar una finca en la que no se despellejen los unos a los otros. El problema es que metidos en faena, la escalera se nos queda pequeña y las redes sociales han facilitado a los buscadores de nuevos horizontes para el insulto la posibilidad de salir del portal. Ahora las cosas van un paso más allá. Ya no hace falta encabronarnos con el de arriba cuando arrastra los muebles a primera hora del sábado, ahora podemos odiar a quien queramos.

Eso sí, incluso en el odio hay un cierto grado de pudor a la hora de arremeter contra desconocidos y por eso se busca un motivo. Una razón que no esté mal vista entre quienes necesitan desahogarse en mejilla ajena. Una razón rotunda y que leída suene como una patada en la boca de estómago. Un adjetivo que suene a motivo más que fundado para intentar descalabrar al desafortunado con los menos caracteres posibles, y han encontrado la mejor: fascista.

La verdad es que la dichosa palabra ha perdido cualquiera de las acepciones que le otorga la Real Academia Española y eso, la verdad, es que no es de extrañar. La poca catadura moral de los odiadores viene acompañada, casi en igual porcentaje, por su falta de formación. No hay más que echar un vistazo a sus perfiles en redes sociales para ver que su paso por las aulas ha sido cuanto menos fugaz y eso, aborrega mucho. Un adocenamiento que en los últimos meses se ha multiplicado al calor del movimiento independentista. Un movimiento muy curioso en el que los antisistema se dejan pastorear por hijos de la alta burguesía catalana a los que se les llena la boca de proclamas populistas que ellos, desde luego, no están dispuestos a cumplir.

Lo más sorprendente de ese escenario es que Miquel Iceta quiera unirse a él. Pero claro, a partir del 22 empieza la Navidad, que este año viene fría, y hay que buscar arrimarse a quien más cobijo tenga. A juzgar por las encuestas, ese es un privilegio casi exclusivo de ERC y quizás por eso haya dado un paso al frente pidiendo el indulto para Junqueras y ‘los Jordis’. Total, si Pedro va sin corbata a los actos de Estado, quien va a culparle a él por sacar a bailar a Oriol si en esas trinca un poquito de poder. Lo que sea. Da igual. Con tantos varapalos, en el partido socialista empiezan a necesitar volver a ese tripartito que tantas veces han apoyado y por lo visto, esta vez, a cualquier precio.

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2 comentarios en “Malos hermanos

  1. buena rellexion de la realidad actual que tenemos en nuestro país y de nuestra sociedad donde nadie pasa indiferente gracias a las redes,antiguamente para publicar algo de carácter publico había que hacer un comunicado de prensa.Ahora el ser mas ignorante puede encender la mecha y provocar un incendio si saber el porque?el caso es que vivimos en una sociedad que cualquiera tiene voz y por lo tanto puede opinar,este o no en posesión de la verdad.Esa es la realidad.Saludos.

  2. La falta de compromiso y la idiocia de los perroflautas les convierte en un colectivo de lerdos manipulables a merced de cualquiera, vease Pablo Iglesias, a los que un par de “cigarrillos” con misterio les permite pasar de la lasitud a la violencia antisistema.

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