Lo que cuesta leer

Habitualmente hablamos del aprendizaje de idiomas como la gran asignatura pendiente de los españoles. Sin embargo, parece que olvidamos que la lectura es algo que nos pone por detrás de la media europea. Tan sólo el 47% de los españoles mayores de 14 años reconoce leer a diario. Eso sí, a la hora de descargar libros de Internet sin pagar, somos unos campeones. En eso no nos alcanzan ni los países más aficionados a devorar libros. El porcentaje de españoles que reconoce sin ningún pudor que descarga libros sin pasar por caja, alcanza el 68 por ciento. Lo dicho, unos campeones.

Precisamente esta costumbre de no valorar el trabajo de los demás, menos aún si el esfuerzo es intelectual, nos ha devuelto a la memoria la popular Cuesta de Moyano. Su Feria de Libros, paradójicamente, está sufriendo doblemente. Por un lado, una cuesta de enero que amenaza con prolongarse el resto del año, y que ya viene de atrás; y por otro su empinada situación que francamente, disuade bastante a la hora de bucear entre las maravillas editoriales que guardan sus casetas. Si a este cóctel le añadimos que las costumbres bibliófilas han tomado una deriva, digamos digital, las cosas se complican para unos libreros que se quejan del canon que pagan, y que en algunos casos asciende a la friolera de 1.000 euros al mes. No me quiero ni imaginar si alguno de estos comerciantes tuviera que pagar el alquiler de un local al uso.

En fin, que en pos de la cultura siempre andamos de protestas. Cuando no es el IVA, es el cineasta de turno que se queja porque solo vamos al cine a ver buenas películas y no las suyas; y cuando no, la culpa es de la peatonalización de la calle dedicada al liberal Claudio Moyano. Precisamente, aprovechando la ausencia de coches, se propone como solución a la crisis la instalación de un quiosco de hostelería en la zona. La verdad es que ya me imagino sentado en una de sus mesas disfrutando de la lectura, pero veo difícil que tomar callé allí me invite a colaborar en que la bajada del 70% en las ventas de las casetas remita.

Afortunadamente, hay quien ha encontrado la forma de luchar contra la crisis dando al libro una segunda vida con acciones comerciales llenas de imaginación y alejadas de protestas en los medios de comunicación. Librerías que venden a menos de 3 euros el libro, como las tiendas de Tik Books; o como La Casquería, donde los libros se venden al peso, son un buen ejemplo de libreros que han encontrado su lugar en el mercado sin necesidad de tener que luchar contra las aventuras lúbricas del señor Grey a quien, por cierto, tenemos que agradecer que haya devuelto a muchas la afición por la lectura.

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