La España del ‘ni-ni-ni’

La mañana de hoy pasará a la historia de nuestro golf como aquella en la que George O’Grady, director ejecutivo del Circuito Europeo, nos despertó con una sonora bofetada de un sueño en el que llevábamos sumidos más de dos años. Un sueño del que esperábamos despertarnos dentro de siete, en una finca Valdeloshielos que quizás no vuelva a ver más bolas de golf que las que se lanzaron el pasado domingo en un último intento de apoyar la candidatura tricantina.

Pero como de las peores pesadillas, hemos despertado precipitadamente. Una vez más, y van cuatro, nos han arrancado de los brazos de Morfeo. Lo hicieron para negarnos los Juegos en dos ocasiones, repitieron para negarnos el Mundial de fútbol –a nosotros que somos los Campeones- y ahora nos despabilan de nuestro último anhelo: la Ryder de 2018 se jugará en París.

Y es que en esta España del ‘ni-ni-ni’ (ni Ryder, ni Juegos Olímpicos, ni Mundial de fútbol) ni siquiera Seve, emulando a el Cid Campeador, ha logrado el milagro que todos esperábamos. Quizás deberíamos hacernos mirar esta necesidad imperiosa que nos ha entrado por repetir como huéspedes de eventos que ya hemos realizado. Es muy posible que tras los éxitos de España’82, Barcelona’92 y Valderrama’97, hayamos agotado nuestras posibilidades y que debamos resignarnos a dejar paso a quienes aún no han tenido semejante oportunidad de darse a conocer en el mundo. Además, cuando los intereses están más allá de lo meramente organizativo –basta mirar hacia Pekín o Rio- no vale la pena seguir vaciándose en esfuerzos que no solo no dan fruto, si no que ponen en un serio desgaste público a las instituciones que lo promueven.

Decía Gonzaga Escauriaza, presidente de la Real Federación Española de Golf, que había pedido a los jerifaltes de la Ryder que, mirándole a los ojos le aseguraran que la de Valderrama no contaba en la decisión. Un gesto muy de Gonzaga, que como buen golfista aún cree en pactos de caballeros, aunque empiezo a pensar que en esa misma trampa cayeron en su día el Alcalde de Madrid y el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol cuando buscaban su parcela en el panorama deportivo mundial para luego quedarse sentados en la cuneta arropados de palmaditas en la espalda y condescendientes loas a sus respectivos proyectos.

Sólo nos queda esperar a la decisión de la Solheim para la Región de Murcia. Miedo me da.

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