De reyes, reinas y políticos insensibles

Seguro que se acuerdan de las vísperas del día de Reyes en su infancia. Nos moríamos de nervios pensando en que nuestro Rey Mago favorito nos iba a visitar colándose por la ventana, camello incluido, para dejarnos ese regalo que habíamos escrito en la carta con nuestra mejor caligrafía para no dar lugar a errores. Aquel día se hacía larguísimo. Sólo la cabalgata, el verles llegar por fin a las calles de nuestra ciudad, calmaba un poco los ánimos de cara a una noche que ya augurábamos interminable y llena de ruidos por el pasillo de casa, para dar paso a una mañana perfecta. Daba igual donde vivieras, el madrugón valía la pena. Los Reyes habían venido.

Pues eso era antes. Ahora cuando los niños se meten en la cama no saben si al levantarse les habrá tocado la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar; de unos tipos vestidos con cortinas de baño o de unas cabareteras decimonónicas pagadas por el erario de su ciudad. Lo de encabezar la carta con aquello de “Querido Melchor, este año me he portado bien…” empieza a resultar complicado según en que ciudad te toque vivir. O peor aún, dependiendo de en qué parte de la ciudad vivas, porque en esto de los Reyes Magos, la estupidez va por barrios y pongo por ejemplo Madrid. Si el año pasado en San Blas asistían a un desfile con mujeres disfrazadas de Reyes Magos para, supuestamente, darle un trato de igualdad, este año les toca el turno a los vecinos de Vallecas donde a pesar de los esfuerzos de Cristina Pedroche por reivindicar desde la Puerta del Sol el barrio que la vio nacer, al concejal del distrito no le ha parecido suficiente y ha decidido dar la nota con una carroza real bajo bandera arcoíris.

A ver, que no digo yo que con el largo viaje por el desierto en busca del recién nacido a los tres mocetones no les diera tiempo de bajarse del camello, charlar bajo la luna y cogerse cariño. Cosas más raras se han visto, y si no acuérdense de los rudos vaqueros de Brokeback Mountain. Pero de ahí a meter el ‘orgullo’ en la cabalgata de Reyes para, y entrecomillo porque esto es de nota, “visibilizar los valores de la igualdad y la diversidad, y llenar las calles de Vallecas de ilusión”. No sé con qué clase de niños se relacionan en Podemos, pero creer que les puede ilusionar más las cuñas de una drag queen que los caramelos que tiran los pajes de Sus Majestades de Oriente, es para hacérselo mirar. Miedo me da que alguno de estos acabe teniendo hijos.

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