Cien días, mucha crispación y pocos cambios

El tiempo pasa inexorablemente y no siempre corre a favor de quien se enfrenta al calendario con unos objetivos puntualmente. Eso precisamente es el problema de los políticos electos. Clavado en la pared de sus despachos, un almanaque de cien días que va soltando sus hojas, una tras otra, mientras que luchan contra reloj por contentar las expectativas de quienes les votaron y, sobre todo, de quienes les toca analizar las primeras líneas de su gestión.

Cumplido ya ese plazo desde las pasadas elecciones del 24 de mayo, y más allá de la crispación generada entre los diferentes grupos municipales en los principales consistorios del país, poco o nada ha pasado. El ciudadano de a pie no ha notado la diferencia. Una vez superado el miedo que unos y otros intentaron inculcarle sobre lo terrible de la victoria del contrario, sigue viendo la política municipal con la misma distancia que lo hacía el día anterior a los comicios y los mensajes populistas que tanto le impactaron en campaña han caído en el olvido.

En estos cien días, a los nuevos alcaldes, la realidad de sus ciudades se les ha echado encima. Pongamos Madrid como ejemplo. Aún sin constituir las Juntas de Distrito, a Manuela Carmena se le han caído ya dos edificios mientras andaba preocupada por darle refugio a los okupas del ’Patio Maravillas’, e intentaba que el todopoderoso grupo Wanda no desmantele la fachada del más emblemático de la Plaza de España. Al tiempo, los problemas con la venta de droga en el Ensanche de Vallecas que se ha convertido en una sucursal de la Cañada, le han pillado precisamente en el momento en que ha decidido dejar a la Policía Municipal con la movilidad mermada. Y eso que en este ayuntamiento preocupa mucho lo que tiene que ver con el transporte, sobre todo con el alternativo, como ya se vio cuando la concejala de este área de gobierno convocó a las plataformas ciclistas, en pleno agosto, para buscar la mejora del servicio de alquiler de bicicletas públicas.

Todo esto, por supuesto, contado en ‘versión original’ porque la alcaldesa, que ya se apunta éxitos con los bancos que se han prestado a parar los desahucio gracias a la iniciativa de la Oficina de Intermediación Hipotecaria, lleva tres meses sin comparecer en rueda de prensa. En fin, que si después de cien días tengo que contarles que diferencia hay entre el Madrid de Manuela Carmena y el de Ana Botella, esto que ahora leen, estaría en blanco.

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