Cuatro décadas de periodismo y piel

Déjenme plantearles un ejercicio de memoria. Abran mentalmente la hemeroteca y digan en voz alta dos reportajes de la revista Interviú que recuerden por su calado. Complicado, ¿verdad? Bien, ahora nombren cinco de las mujeres -o de los hombres, que también los hubo- que la mítica cabecera nos mostró a todo color en sus más de 40 años de historia. Marisol… Barbara…Lola… Marta…Sabrina… imposible quedarse sólo con cinco. Ya me perdonarán la frivolidad pero después de conocer que el semanario dejará de aparecer quería saber si yo era el único al que se le agolpaban en la cabeza las portadas de la revista que más ha contribuido a que toda una generación de españoles comprendiera que era aquello de la libertad de expresión. Un aprendizaje logrado a fuerza de mirar furtivamente sus portadas hasta que la madurez nos enseñó que en su interior había mucho más que el solitario alivio … Leer más…

San Cambio y Santa Rebajas

7 de enero. Seguro que el que más y el que menos ha respirado aliviado esta mañana. Es la fecha que pone fin a la vorágine familiar. La que nos libera de la pesada carga que nos echamos sobre los hombros con los dichosos propósitos de año nuevo. A estas alturas ya nadie va a acordarse de los planes con los que comprometimos nuestra fuerza de voluntad mientras intentábamos no atragantarnos con las uvas. Las de la suerte, dicen. ¡Ja!. Ya lo hablaremos a media que transcurra el año. Por si esto fuera poco, mañana los niños vuelven al cole. Pero a lo que vamos. ¿Quiere saber porque incluso antes de que asimilemos la fecha en el calendario ya estamos en plena catarsis?. Pues aunque no se lo crean, la culpa es del santoral del día. Bueno, del santoral apócrifo, porque junto a San Raimundo de Peñafort y San Carlos … Leer más…

De reyes, reinas y políticos insensibles

Seguro que se acuerdan de las vísperas del día de Reyes en su infancia. Nos moríamos de nervios pensando en que nuestro Rey Mago favorito nos iba a visitar colándose por la ventana, camello incluido, para dejarnos ese regalo que habíamos escrito en la carta con nuestra mejor caligrafía para no dar lugar a errores. Aquel día se hacía larguísimo. Sólo la cabalgata, el verles llegar por fin a las calles de nuestra ciudad, calmaba un poco los ánimos de cara a una noche que ya augurábamos interminable y llena de ruidos por el pasillo de casa, para dar paso a una mañana perfecta. Daba igual donde vivieras, el madrugón valía la pena. Los Reyes habían venido. Pues eso era antes. Ahora cuando los niños se meten en la cama no saben si al levantarse les habrá tocado la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar; de unos tipos vestidos con … Leer más…

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