El sueño de las mochilas

Como un niño con zapatos nuevos llegaba ayer Pablo Iglesias a recoger su acta de diputado. Ya le vimos feliz al sentarse en el escaño asignado para el presidente del Gobierno durante la pasada jornada de puertas abierta en el Congreso de los Diputados. Como un ciudadano más él quería la foto en el sitio del que manda. Pero del que manda de verdad por qué a él, por el momento, solo le queda la posibilidad de enredar dejando que sus huestes se diviertan tocando las narices al prójimo. Iglesias se sabe importante en un país que él mismo se ha preocupado de desmembrar hasta el punto que, alguien que va en contra del sistema y cuyos colegas abogan por la desobediencia, pronto se sentará donde se hacen las leyes. En su condición de diputado electo Iglesias cumplió sin rechistar con todos los trámites que cuando frecuentaba las plazas aborrecía, … Leer más…

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