20 años de radio en internet

Para hablar de radio en Internet hay que remontarse veinte años atrás. Corría el año 1994 cuando la WXYC, la emisora de la Universidad de Carolina del Norte, emitía desde sus instalaciones en Chapel Hill el primer programa por Internet. En aquel momento se abría un prometedor y utópico futuro que Carl Malumud materializaba en “Internet Talk Radio”, la primera estación de radio exclusivamente online, con una programación que consistía en programas que previamente había grabado, dando lugar a lo que en la actualidad conocemos como “podcasts”.

Malamud pretendía alcanzar un universo de 14 millones de personas en 106 países alrededor del mundo. Aquella cifra, que seguramente el bueno de Carl había calculado a ojo, ha superado con creces sus expectativas. Sólo en los Estados Unidos, más de 103 millones de personas escuchan la radio a través de la red. Más o menos el 39% de la población. En España son ya más de 13.000.000 los oyentes con los que cuentan las emisiones por Internet.

A la vista de estos datos de audiencia, y sumando los bajos costes de producción que conlleva, la ausencia de trámites administrativos, unos oyentes que dedican una media de 174 minutos cada día a escuchar su programación favorita a través del ciberespacio, y lo más importante, sin la escasa cobertura geográfica de las FM, cabe pensar que una emisora online es un buen negocio para el emprendedor.

Sin embargo, buceando entre estos datos se encuentran los inconvenientes. A diferencia de lo que ocurre con las paginas web, a las centrales de compras no le convencen los datos de audiencia que facilita el servidor de streaming. Tampoco que la mayoría de las emisoras sean temáticas.

Al parecer, estos mediadores no ven que precisamente esto es lo que le otorga valor a la audiencia; oyentes que recurren a Internet para recabar información de temas que no le ofertan en los medios generalistas y que, rápidamente, se fidelizan con esa programación.

Sin embargo, y a pesar de las trabas comerciales, la radio online sigue rompiendo barreras. Lo primero fue superar la esclavitud del ordenador. Con la llegada de los teléfonos inteligentes, siempre en nuestros bolsillos, y que de alguna forma nos traen a la memoria aquella imagen tan setentera del “transistor”, las emisoras se lanzaron al desarrollo de ‘apps’ que garantizaran al oyente gozar de absoluta libertad llegando incluso a sintonizar sus programas favoritos desde el coche gracias al Bluetooth. De esta forma, el oyente online reparte los 174 minutos de escucha diaria entre su casa (117), su puesto de trabajo (44) y sus desplazamientos (13).

El otro gran inconveniente eran los horarios. Ajustar una rejilla de programas que se adecuase a todas las necesidades parecía imposible. Sin embargo, la radio en Internet encuentra en los podcast otra forma más de diferenciarse. Los programas dejan de ser efímeros y se perpetúan con una radio “bajo demanda”, es decir, ofreciendo la posibilidad de reproducir un programa en cualquier momento y en cualquier lugar, una de las cualidades online que mejor han acogido los medios offline.

El impulso final le llegará, casi con toda seguridad, de la mano del apagón digital. Para cuando eso ocurra, y los oyentes tengan que empezar a realizar desembolsos para la compra de receptores adecuados para las emisiones DAB, cualquier aparato capaz de reproducir radio online ya formará parte de nuestra cotidianeidad.

20 años después de aquella primera emisión, la radio por Internet es una realidad.

(Publicado en la revista de la APEI-RTVI)

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